El constructor y el sembrador. (Paulo Coello)
Los seres humanos tenemos varias funciones en la vida, pero entre ellas queremos destacar dos, el de constructor y el de sembrador. El constructor planea, organiza, hace proyectos y construye su obra la cual llega a su fin cuando su producto se ha terminado.
El sembrador como los padres, los educadores y los formadores tenemos una responsabilidad mayor, es: escoger la semilla, sembrarla y cosecharla, recoger su fruto y volver a empezar una y otra vez, entonces nosotros escogemos ¿seremos sembradores o constructores en la educación de nuestros hijos?
Metáfora: Raíces fuertes. Mi labor como padre será permitir que mis hijos crezcan con raices profundas, de tal forma que puedan sacar energía de las mejores fuentes de las más divinas, que se encuentran en los lugares más remotos.
Ser firme y coherente: Tengo una responsabilidad muy grande como padre y es el ejemplo, mis hijos son mi espejo.
Educar conforme a nuestras expectativas. ¿Qué es educar? Séneca: Para el navegante que no sabe a que puerto se dirige (todos los vientos son contrarios) Pero no basta con saber a que puerto se quiere llegar, es preciso además de ese puerto que ese objetivo y que esa dirección valga la pena. No sirve ir a cualquier parte, a donde van todos, ir a donde está de moda, ir a donde es mas fácil.
A la educación se le han atribuido muchas finalidades:
Educar para la vida. ¿Para qué tipo de vida?, ¿Hay que preparar para la vida de hoy o para la vida del futuro?, ¿Para la vida material o para la vida espiritual? ¿Para la vida de éxito o para la vida de servicio? El problema surge cuando la preparación para LA VIDA se reduce a una sola dimensión de la existencia. También surge cuando se plantea la vida solamente en función de intereses gustos y apetencias personales con el olvido del crecimiento como persona y del servicio a otras personas.
¿Qué debemos educar en la personalidad?
Aprender a pensar, aprender a querer (educación de los sentimientos y de la voluntad). Aprender a convivir, aprender a trabajar, aprender a hacer uso del ocio y el tiempo libre.
Autocontrol: No siempre logro lo que quiero si hago pataleta, nosotros los padres debemos trabajar el autocontrol, porque es lo que nos permite pensar antes de actuar. ¿Cómo? Su hijo no siempre debe tener inmediatamente todo lo que quiere. Si hace pataleta pierde el beneficio de lo deseado, debe esperar su turno, debe pedir el favor, debe tocar la puerta antes de entrar, y nosotros debemos darle ejemplo con el cumplimiento de las normas de transito, respetar el semáforo, y tener cuidado cuando nos descontrolados, también con ellos; pedir disculpas es de humanos, no seamos orgullosos, pero tampoco débiles de carácter, ellos nos lo agradecerán.
Auto imagen: No los endiosemos, ellos son terrenales y como tal cometen errores, no alabemos conductas desafiantes o de mala educación, eso no los hace grandes, por el contrario los convierte en pequeños tiranos.
La auto imagen se logra cuando el niño, niña, reconoce sus habilidades, fortalezas y limitaciones, personales, sociales e intelectuales, no los engañemos formándoles un mundo de fantasía y de mentiras, ellos pueden darse cuenta de la realidad y lo único que logramos es confundirlos.
Autoestima: Se forma desde el auto imagen. De lo que ellos piensan de si mismos y como los perciben los demás, al sobreprotegerlos les estamos diciendo tu no puedes, yo te ayudo.
¿Qué debemos evitar?
Guerra de poder: No siempre el que más grita es el que gana, no siempre el más bravo o el más grande es el más fuerte, seamos coherentes entre lo que pensamos y lo que decimos, seamos firmes y cumplamos lo que les prometemos, por eso evitemos prometer premios o castigos inalcanzables o imposibles, eso genera falsas expectativas que pueden ser peligrosas al futuro.
Sobreprotección: La sobreprotección lleva a la indefensión y esta a la vez a la insatisfacción personal y a la debilidad de carácter e imposibilidad de acción.
Familia amalgamada: Es la que en un falso entendimiento de la solidaridad y la unión se asfixian en la relación, se estorban y se inhiben en el crecimiento personal, en la autonomía y en la independencia, es posible que se genere dependencia emocional y sentimientos de culpa por el deseo de independencia.
Triangulación: En la separación de los padres encontramos un estilo de interacción o de comunicación disfuncional en el cual se usa a uno o a los hijos para lograr comunicar o hacer con el otro lo que se quiere, para este fin se ubica a los hijos en medio de la relación conflictiva enviando mensajes, preguntando por la vida intima del otro, sobornado por el lado económico y demás, esto ¿cree usted es sano para su hijo, hijos o su familia?
Conclusiones. Serán las que usted o ustedes construyan como persona, pareja, o familia; lo que hemos querido es que ustedes detecten reduccionismos educativos en la propia familia y puedan plantearse como estamos educando, que queremos y como lo estamos haciendo, para que en su reflexión personal tracen la ruta que los llevará a la meta forjada. GIMNASIO LOS CAOBOS DEPARTAMENTO DE CONSEJERÍA
Queridos padres de familia con el fin de estimular la autonomía en sus hijos e hijas, queremos compartir con ustedes de una forma metafórica la siguiente historia: “EL EXTRAÑO CASO DEL CANGURITO” Cangurito se asomó al exterior desde el bolsillo de mamá Canguro. “Huum” ¡Qué grande es el mundo! ¿Cuándo me dejarás salir a recorrerlo? “Yo te lo enseñaré sin necesidad de que salgas de mi bolsillo. No quiero que conozcas malas compañías, ni que te expongas a los peligros del bosque. Yo soy una canguro responsable y decente”. Cangurito lanzó un suspiro y permaneció en su escondrijo sin protestar. Ocurrió que Cangurito empezó a crecer y lo hizo de tal manera que el bolsillo de mamá cangura se rompió por todos lados. ¡Te prohíbo que sigas creciendo! Y cangurito obediente, dejó de crecer en aquel instante. Dentro del bolsillo de mamá cangura, comenzó cangurito a hacerse preguntas acerca de todo lo que veía. Era un animalito muy inteligente y mostraba una clara vocación de científico. Pero mamá cangura le molestaba no encontrar a mano las respuestas necesarias para satisfacer la afanosa curiosidad de su pequeño hijo. ¡Te prohíbo que vuelvas a hacer más preguntas! y cangurito que cumplía a la perfección el cuarto mandamiento, dejo de preguntar y con cara de cretino aceptó la orden de su madre. Un día, las cosas estuvieron a punto de volver a su normalidad. Ocurrió que cangurito vio cruzar ante sus ojos una cangurito de su misma edad. Era el ejemplar más hermoso de la especie. “Mamá quiero casarme con esa cangurita”. ¡Oh! ¿Quieres abandonarme por una cangurita cualquiera? Este es el pago que das a mis desvelos. ¡Te prohíbo que te cases! Y cangurito no se casó. Cuando mamá cangura murió, vinieron a sacar a cangurito del bolsillo de la difunta. Era un animal extrañísimo. Su cuerpo era pequeño como el de un recién nacido, pero su cara comenzaba a arrugarse como la de un viejo animal. Apenas tocó la tierra, su cuerpo se baño en un sudor frío. Tengo… tengo miedo a la tierra, parece que baila a mi alrededor. Y pidió que le metiesen en el tronco de un árbol. Cangurito pasó el resto de sus días asomando el hocico por el hueco del tronco. De cuando en cuando se le oía repetir en voz baja: “¡verdaderamente, qué grande es el mundo…!” REFLEXIÓN Los padres somos las guías de nuestros hijos y depende mucho de nosotros el convertirlos en personas de éxito, triunfadoras, sin temores y principalmente con autoestima elevada.
La independencia de los niños comienza desde el nacimiento. Permitámosles explorar y descubrir el mundo bajo sus instintos, sin dejar de corregirlos y así no obstaculizaremos su desarrollo |