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martes, 07 de febrero de 2012

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La vida es un ratico PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Isabel Cristina Bettín Vallejo   
viernes, 21 de marzo de 2008
Sí, la vida es un ratico como dice Juanes (2008) en su canción, pero también la vida y más aún la educación es como una obra de arquitectura donde juegan muchas variables medibles, controlables y otras de sorpresas y de grandes dosis de creatividad y paciencia, es un río de confusiones, de aciertos y desaciertos, pero lo más importante y bello en esta aventura son los retos superados o por superar.

Hoy me hago y les hago una invitación en esta empresa arquitectónica de la cual quisiera que tomáramos como ejemplo algunas características de su personalidad o de su forma de ver y vivir la vida, por eso quiero recordar a un inspirador polémico, admirado y criticado por muchos Antoni Gaudí (1852-1926) quien  conservó durante toda su vida esa agudeza a observar los detalles, así como la costumbre de aprender de la vida diaria. En su trabajo, Gaudí no imitaba con exactitud, sino que se inspiraba en los edificios de la antigüedad, siguiendo las enseñanzas de Viollet-le-Duc, quien había prevenido contra una mera copia de los modelos antiguos: “hay que analizar las grandes obras del pasado para poder enriquecer el presente con nuevos conocimientos”. Eso, mis queridos padres y profesores, es lo que nos exigen nuestros hijos y alumnos, caminar con la claridad del pasado y construir con las necesidades del futuro, de nuestro futuro y el de nuestros hijos y alumnos. Hoy extiendo una invitación sin género, edad, condición social, económica, intelectual o generacional. Hoy nos vemos enfrentados a hijos, hijas, alumnos, alumnas que viven en estructuras familiares amplias y complejas, algunos comparten con los esposos o esposas de sus padres, con los hijos de él o ella. Con los hermanos de otros matrimonios, de nuevas y antiguas relaciones, son los hijos de mi papá con su nueva esposa, que según dicen no es mi mamá, pero ellos sí son mis hermanos, en fin, en ese contexto cada uno genera su nueva historia, pero aquí no me detendré.

La invitación va más allá, mi invitación va a darle la oportunidad a nuestros hijos de aprender de la vida, de ser autónomos en sus actos, no debemos por diferentes razones cohibir o coartar su deseo de independencia natural para hacer sus propios deberes y obligaciones de niños, el tratar de evitarles un mal momento, una tristeza o una complicación lo único que produce es seres indefensos ante un mundo que les exige dinamismo y autonomía. No permitamos que los sentimientos de culpa nos inviten a cortar sus alas, ellos desde que nacen defienden su deseo de crecer, no seamos cómplices de sus limitaciones por el amor que les tenemos y por el deseo de sobreprotección; de cada situación se construye un camino de éxito.

Papá, mamá, querido profesor y profesara, confíen en mí, yo lo puedo hacer, y aún hacer mejor si me permiten aprender de mi trabajo, de mis aciertos y de mis errores. No lo olviden no pido soledad, pido acompañamiento y guía, mas no que me hagan las cosas, porque como dice la canción, la vida es un ratico y si no aprendo a hacerlo desde pequeño, cuando tú faltes no sabré que hacer, tendré que buscar un refugio para superar esa debilidad de espíritu o de acción que no tuve la oportunidad de aprender a superar, es posible que las alegrías y consentimientos de la niñez y la juventud se conviertan en las rocas y tormentas de mi adultéz, permítanme ayudarles, permítanme equivocarme y aprender de mis errores, y asumir las consecuencias de mis actos; pero no me permitan ser intolerante, facilista, perezoso o perezosa de mis deberes como hijo, hija, estudiante y ciudadano o ciudadana, enséñenme con su ejemplo y su acompañamiento a vivir, no vivan o aprendan por mí, el día de mañana agradeceré su compañía mas no su sobreprotección.  Enséñenme como Gaudí a observar y aprender de la cotidianidad, de la naturaleza, enséñenme a aprender del ejemplo y de la fortaleza de cada uno de ustedes, cuéntenme de mi pasado, de mis abuelos, de cada uno de ustedes, de cómo han superado tantas cosas que no conozco, no solo debemos saber de los grandes pensadores, o de personas lejanas para mí.

Mil gracias por invitarme a ser y hacer por mí mismo. No lo olvidaré y siempre lo agradeceré.

 

 
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