Apreciados padres y madres de familia:
El pasado 4 de Noviembre de 2006 tuvimos nuestra primera entrega de boletines y se dictaron dos conferencias manejadas por las psicólogas del Gimnasio, una de ellas fue: “Construir sobre los escombros” Consecuencias emocionales del abuso sexual en menores. Dictada por Isabel Cristina Bettín Vallejo, psicóloga de preescolar y primaria baja.
Queremos compartir con ustedes algunos puntos que se trataron y consideramos son de gran utilidad.
Construir sobre los escombros
El abuso sexual constituye un ultraje de lo físico, del cuerpo y una destrucción del psiquismo; apunta al deterioro de las cualidades básicas de la personalidad, fundamentales y directamente a la identidad y la discriminación.
Existen grupos de población que son vulnerables en extremo a la violencia por su dependencia y su poca capacidad de respuesta, se trata de los niños, las niñas, las mujeres, los ancianos, los discapacitados y los enfermos. También se encuentra como significativo las características de las familias en cuanto a su estructura familiar (monoparental o por padrastros y con un nivel elevado de conflictos matrimoniales) y las prácticas de crianza (poca supervisión de los adultos o malos tratos físicos o de abandono físico y/o emocional) que lo harán más vulnerable a los perpetradores que le ofrecen atención y afecto o a sus estrategias de intimidación. Hoy también se contempla en el conflicto armado como una forma de venganza con los implicados.
Hoy nos une un objetivo común; tratar de encontrar un camino de recuperación, solidaridad, apoyo y esperanza para tantos seres humanos que de alguna manera han sido víctimas, o podrán ser, de abuso sexual infantil. En el análisis del abuso uno va encontrando las consecuencias morales, psicológicas, físicas y sociales así como el carácter transgeneracional de este síndrome, en donde hay una víctima, un victimario y los otros, los testigos mudos; del cual se puede sentir el dolor en silencio de la infancia y las heridas a la psiquis y, por qué no, la curación.
Las consecuencias se pueden presentar a corto, a mediano y a largo plazo según la duración y la intensidad del abuso. Las más generalizadas y que además pueden estar relacionadas con otros trastornos son:
Es muy importante tener en cuenta que muchas veces las mismas consecuencias emocionales del abuso se presentan en todas las etapas evolutivas y pretender clasificarlas exclusivamente en una o en otra sería muy difícil, casi como encasillar el desarrollo del ser humano en ciclos determinados; por eso es posible que aunque los síntomas estén aquí presentados en determinada etapa, sean nombrados en otras.
Casi en todas las etapas podemos encontrar los siguientes síntomas: Inscripción corporal al dolor, esto se presenta generalmente cuando hay agresión física de manera frecuente, vulnerabilidad extrema, desprotección, trastorno de la imagen corporal, trastorno de identidad, ansiedad crónica, desconfianza y miedo a los demás, trastornos de aprendizaje, retraso en el crecimiento, desesperanza, depresión, autodestrucción y auto-castigo, juegos sexuales o trastornos de conducta también relacionados con el tema de la sexualidad. Cuando el abuso sexual ha ocurrido, el niño desarrolla una variedad de pensamientos e ideas angustiantes, el niño trata de romper con las relaciones sexuales, el que lo abusa puede amenazarlo mediante la violencia o negándole su afecto. El niño que es víctima de abuso sexual prolongado, usualmente desarrolla una pérdida de auto-estima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. El niño puede volverse muy retraído, perder la confianza en todos los adultos y puede hasta llegar a considerar el suicidio.
Lo más importante es tener en cuenta alguna de las sugerencias para la prevención. Éstas son: Los niños y las niñas nunca son culpables ni responsables de ser abusados. Los niños y las niñas nunca cuentan cosas que no han vivido. Para imaginar y fantasear actos de abuso deben haberlos vivido. Es necesario creer siempre en ellos. Entre el 94% y el 98% de los relatos son verídicos.
Hablar con el niño y/o la niña sobre: - Su propio cuerpo y los cuidados.
- Conceptos de "privado" y "respeto".
- Caricias buenas y caricias malas.
- Cuándo guardar secretos.
- Ayudarles a identificar posibles abusadores.
- No cohibir manifestaciones de ternura.
- No avergonzarse ante manifestaciones de afecto.
- Reconocer amplia y naturalmente cada una de las partes del cuerpo.
- Educar en valores.
- Evitar generar miedo.
- Fomentar la confianza en sí mismo.
- Desarrollar habilidades sociales.
- Y por último, el acompañamiento.
En cuanto a las recomendaciones:
- Trabajar en el perdón.
- Estimular las actividades de auto-cuidado.
- Decir "no" asertivamente.
- Estimular la creencia de que respeto no significa obediencia ciega.
- Participar en programas de prevención.
- Hablar con el niño o niña acerca de cuándo hablar, con quién hablar y cómo hablar. En este punto es muy importante que la persona que lo haga sea una persona experta en el tema y evitar que hayan demasiadas personas involucradas en el proceso, para no generar más angustia de la que ya existe.
Estas son algunas de las ideas planteadas en la conferencia, cualquier duda o sugerencia, gustosa la atenderé.
Un cordial saludo, Isabel Cristina Bettín V. |