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jueves, 09 de febrero de 2012

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Memorias de la conferencia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Isabel Cristina Bettín   
miércoles, 25 de abril de 2007
¿Para qué vivir?

He querido tomar como punto de referencia la experiencia de Víctor Emile Frankl en los campos de concentración que le permitieron constatar en carne propia que el ser humano tiene la capacidad de encontrar un significado, un sentido en cualquier circunstancia de la vida, aun en aquellos más absurdos y dolorosos.

Creó su teoría la logoterapia, “logos” hace referencia al “sentido”, al “significado”: algo que el ser humano busca siempre a las circunstancias del destino, la vida, la muerte, el amor, el dolor.
“Logos” tiene que ver con lo espiritual que se distingue de los “psíquico”.
Logoterapia significa terapia por medio del “sentido” o del “significado”.
Frankl afirma: “Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en un instante particular”.
Frankl concibe la libertad como la verdadera característica de lo humano. El hombre es en esencia, un ser capas de elegir una postura concreta frente a la vida y el mundo que lo rodea. Su teoría la concibe ajena a la teología o a la religión, su ámbito es el de la filosofía y la ciencia, nada tiene que ver con temas místicos o esotéricos.
Frankl mueve al ser humano al compromiso con la vida, a realizar una serie de valores de creación, de contemplación o de actitud frente al dolor.
Habla de la neurosis colectiva que afecta a la mayor parte de la humanidad. Esta patología se caracteriza por un sentimiento de falta de sentido y significado, despersonalización y deshumanización que cada vez se apodera más del sujeto contemporáneo, situación que llamó: “Vacío existencial”.
Mi invitación es para conocer estas valiosas experiencias y trabajar personal y familiarmente como comunidad educativa por un mundo cada vez más armónico y realista en medio de la adversidad y la felicidad tan anhelado por todos.
De acuerdo con la Logoterapia, la primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle sentido a la propia vida, a la vida tal cual es, y toda vida por más adversa que sea siempre tiene algún sentido. El hombre está poseído por el afán de sentido hasta el punto de ser incapaz de querer algo que carezca de sentido para él.

Por eso a pesar de los problemas que podamos tener, toda vida vale la pena ser vivida y más aún cuando el hombre pone en práctica la fuerza de oposición del espíritu frente al destino, o sea frente a aquello con lo que me encuentro en la vida sin haberlo elegido; pero ante lo cual sigo siendo libre de actuar, de un modo o de otro.

El sentido está siempre cambiando, pero jamás falta. Más aún, según Frankl : La vida cobra más sentido cuanto más difícil se hace. Tan solo existe un problema auténticamente serio y es el de juzgar si la vida vale o no la pena de ser vivida.

Y la vida vale la pena porque hay razones, hay muchos motivos por los cuales vivir, y esto es lo que le da sentido a la existencia humana. Pero el sentido de la vida no puede ser dado sino que debe ser hallado por uno mismo.

Frankl también habla del suprasentido, el cual es trascendente al hombre y es el sentido que excede la capacidad intelectual del hombre, accedemos a él por la fe.

La cual es una fuerza terapéutica y propiciatoria del desarrollo humano. Esta fe fortalece al ser humano y hace que en el fondo nada carezca de sentido ni nada suceda en vano. Su aporte a la psiquiatría fue firmado con el sello de su propia experiencia en el campo de concentración de Auschwitz que los alemanes crearon en Polonia en la segunda guerra mundial, donde solo su logoactitud o sea su postura ante la vida, su respuesta ante las adversidades que le tocaron vivir, hizo que esa experiencia traumática se convierta en una ocasión de aprendizaje y de crecimiento como persona.

La logoterapia mira más bien al futuro es decir a los cometidos y sentidos que el paciente tiene que realizar en el futuro por eso Frankl afirma que "el hombre es hijo de su pasado pero no esclavo de su pasado y es padre de su porvenir".

Lo obvio en logoterapia es la capacidad de autotrascendencia y autodistanciamiento, ambos son aspectos fundamentales de la espiritualidad.

Autotrascendencia es la capacidad de renuncia por algo o por alguien. Autodistanciamiento es la capacidad que posee el hombre de poder objetivar y distanciarse del síntoma y de las situaciones conflictivas que se le presentan.

Frankl se encargó de hacer consciente en el hombre sus potencialidades

Viktor Frankl La logoterapia busca resaltar pequeños detalles de la vida diaria en los que rara vez nos fijamos, y que a su vez la complementan y dan sentido. De esta forma podrá ver detalles, cualidades, recursos y características de uno mismo que nunca pensó ver o encontrar, se fijará en aspectos de la vida realmente importantes; con el tiempo la persona logrará trascender y ver un verdadero sentido en su vida y se sentirá feliz de estar vivo.

El ser humano vive una unidad y una distinción: es uno y múltiple. Tiene 3 dimensiones: Lo físico, lo psíquico y lo espiritual. Cada una de estas tiene una relativa autonomía al interior de una unidad. Es una posición holística, al ser humano hay que tomarlo como un todo y no por partes. Una enfermedad en una de las tres dimensiones afecta a las otras dos.

Los valores.

3 categorías de valores:

1.    Valores de creación Son aquellas actividades que el ser humano realiza como el trabajo, pasatiempos, ayuda a otras personas. Las ocupaciones diarias, oficio u profesión. Son cosas que el hombre le da al mundo.
2.    Valores de experiencia: Tienen que ver con la belleza, el amor, la verdad, la experiencia religiosa, el arte.
3.    Valores de actitud: Son los que la persona puede realizar cuando se encuentra en situaciones dolorosas y absurdas e inevitables: la enfermedad, la muerte, el sufrimiento. Son los que permiten al ser humano alcanzar el grado máximo de significado de la vida.

La intencionalidad:
Ser hombre quiere decir dirigirse hacia algo que está más allá de sí mismo, que es diferente a sí mismo; a alguno o a alguien: un significado por realizar o una persona por encontrar.

La voluntad de sentido:
La persona tiene una fuerza primaria para buscarle sentido a su vida. Cuando no lo encuentra cae en la “crisis existencial”.

El sufrimiento en la logoterapia:
Nos hemos acostumbrado a esperar solamente lo gratificante, sin pensar que también puede llegar lo inesperado y doloroso.

Si el sentido no se encuentra o se va perdiendo paulatinamente, se genera un vacío existencial, va acompañado de una perdida de interés y carencia de iniciativa. El vacío existencial no es una enfermedad; pero cuando se prolonga, cuando el hombre lleva mucho tiempo sin encontrar sentido, la frustración existencial llega a producir enfermedades.

Autotrascendencia:
El hombre solo puede realizarse cuando se “desatiende y olvida” en entrega a un valor o una tarea.

Frankl luchó con notable compromiso contra la tesis de la culpa colectiva. Abogó por el ideal del hombre responsable de sí mismo.

La actitud de reconciliación es encontrar lo que hubo de bueno, humano y valioso a pesar de todo, Frankl se concentraba en lo bueno, porque al fin y al cabo lo bueno es lo único que cuenta. “Y solo tiene que valer lo bueno y lo malo debe dejar de tener valor” En lo positivo reside el futuro, lo autentico, o verdadero, lo responsable. Lo positivo es fundamento y por tanto, la ley en que puede fundarse la existencia
No vivía en relación con el presente, sino en relación con el futuro “en relación con la promesa”. Vencía el presente planeando el futuro.

En cuanto al odio escribe que en la relación de la SS con los prisioneros del campo no se percibía odio alguno. “No cabe hablar de odio” En el campo de concentración no se odiaba a los seres humanos, ni siquiera como se odian los insectos, que también se exterminan y gasifican. No se odiaba a los hombres, ni siquiera se les quería castigar, como se quiere castigar a los delincuentes. Allí se eliminó hasta el último rasgo de personalidad. Solo se puede odiar a un sujeto, no algo “que se ha degradado a la condición de simple objeto”. Y a los reclusos del campo se les negaba hasta el último resto de dignidad humana.


Mil gracias y les deseo mucha suerte.
Isabel Cristina Bettín
 
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