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Si nos preguntaran cuál es el significado de patria, ¿Qué responderíamos?
Probablemente nos sería complejo explicar un concepto que abarca mucho más que una simple delimitación territorial. Muchos inmediatamente pensarían en campañas publicitarias como Colombia es pasión, o en el arquetipo campesino Juan Valdez, mientras que otros, revivirían la emoción de un partido de la selección nacional, o se identificarían con las fuerzas armadas, el escudo, el himno, la bandera. En sí, todos estos son elementos que nos vinculan entre nosotros ante una idea nacional, pero que más allá de eso, son el fruto de la sangre derramada de muchos, sangre que muchas veces pisoteamos.
Seguramente, nosotros, ustedes, yo; hemos convertido el himno nacional en un rezo sin entendimiento, en una melodía cargada de emoción en muchos casos, pero vacía en contenido. Para algunos no es más que una repetición constante sin desdén, es decir, carente de entusiasmo. También, admiramos los colores de la bandera sin asumir un compromiso con ella, o mejor aún lloramos en el momento en el cuál el nombre de nuestro país está siendo exaltado, pero es realmente vergonzoso e irracional; recitar, amar, odiar, más no comprender.
Como miembros de una comunidad heterogénea (con muchas diferencias, pero a la final Colombianos), es necesario asumir compromisos. Cada uno de nosotros representa aproximadamente el 0,000002% de la población total colombiana, bastante poco como para creernos superiores, dueños de todo; pero suficiente para generar un cambio. Con esto, no quiero decir que somos insignificantes como individuos, al contrario, mi intención es exaltar la importancia de cada integrante en la conformación de una sociedad. El ser miembros no sólo implica compromiso con los símbolos y las instituciones, sino también, con las personas, porque el que está a su lado es parte de la idea nacional.
Es cierto que exigir principios de orden, justicia y libertad, es más fácil que luchar por el cumplimiento autónomo de estos, pero es hora de entender (y creo que estamos en la capacidad intelectual para hacerlo), que identificarse con una bandera, escudo, himno o cualquier elemento vinculante, requiere de compromiso, amor, pero ante todo respeto.
Quisiera finalizar con la décima estrofa del himno nacional (para los que no saben tiene once) y dice de la siguiente manera: Mas no es completa gloria Vencer en la batalla, Que al brazo que combate Lo anima la verdad. La independencia sola El gran clamor no acalla: Si el sol alumbra a todos Justicia es libertad. En otras palabras, la libertad no se puede entender únicamente como un mecanismo para reclamar derechos, ES ante todo el principio a seguir para cumplir nuestras obligaciones como ciudadanos. Nuestro país tiene una herencia hispánica, pero no podemos seguir viviendo con esa idea de que nosotros somos la mezcla de criminales e indígenas maliciosos. Somos gente emprendedora y echada para adelante, afortunada de haber nacido en este territorio. Somos una gran nación, y está en nuestras manos hacerla más grande cada día. Laura Guerrero |