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sábado, 11 de febrero de 2012

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Vivir en armonía, un reto necesario por el bien de todos PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Andrea Linares G.   
viernes, 13 de abril de 2007
(Entrevista a Isabel Cristina Bettín, psicóloga del colegio)

La familia representa para los niños un espacio de seguridad. Los conflictos maritales deben permanecer, en lo posible, a puerta cerrada.

El amor, el respeto, la confianza y el diálogo son factores indispensables, no solo en la relación de pareja, sino en el trato con los hijos.
Una de las primeras 10 guías de crianza, elaboradas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Sociedad Colombiana de Pediatría, denominada Vivir en familia, recalca la importancia de fomentar el trato con igualdad y respeto entre los miembros, así como establecer responsabilidades para cada uno de ellos. Crear normas y hábitos es vital para convivir.

La familia debe brindar seguridad a todos sus integrantes, dice la guía. La siquiatra Isabel Cuadros, directora ejecutiva de la Asociación Afecto contra el maltrato infantil, afirma que la familia es "un espacio propicio donde cada uno debe sentirse acogido, seguro y en el cual pueda expresar los sentimientos y contar con el respaldo de los demás, facilitando un ambiente ideal para todos".

En un núcleo familiar funcional, agrega Cuadros, las necesidades y los conflictos se negocian pacíficamente.

Aprender a vivir en pareja

Según la sicóloga Isabel Cristina Bettín, para que un matrimonio funcione es importante que exista mutua comprensión y un diálogo abierto sobre los sentimientos y los temas que inquietan.
"Estudios sicológicos con niños han demostrado que los padres que se apoyan el uno al otro cuidan mejor de sus hijos y crían pequeños más seguros", afirma la especialista.

En un ambiente disfuncional -añade-, es más probable que los padres eduquen a sus hijos con mayor severidad e inconsistencias.

De acuerdo con la siquiatra Isabel Cuadros, frente a un conflicto de pareja permanente se corre el riesgo de que alguno de los dos trate de controlar el comportamiento del otro durante mucho tiempo y le reste importancia a la responsabilidad en la crianza de los hijos.

También, indica Bettín, se deben frenar las críticas injustas, así como enfrentar los problemas con madurez, escuchar y ser escuchado y entender que cada quien tiene una vida propia.

Compartir las labores domésticas y de crianza de los hijos -explica la sicóloga- une a la familia y se les da a los niños ejemplo de templanza y generosidad. Es necesario evitar, a toda costa, cualquier golpe, humillación o amenaza. De igual forma, los padres nunca deben contradecirse en las órdenes.

Otras reglas de convivencia

El componente íntimo es clave: Martha Mejía, terapeuta sexual de pareja, sostiene que la incompatibilidad sexual puede deteriorar la relación. "No se trata sólo de unir genitales, sino de expresar afecto, respeto y comunicar gustos e intereses", dice.

Para la sicóloga infantil Paula Bernal, es clave mantener los problemas en privado, no hablar mal el uno del otro con los hijos y no involucrarlos en el conflicto.

El siquiatra infantil Christian Muñoz Farías indica, por su parte, que los padres son modelos de imitación, por lo cual deben evitar palabras o conductas inapropiadas.

Cuando hay violencia verbal, sicológica o física, hay una tendencia innata a identificarse con uno de los padres.

Hijos afectados

"Las madres que afrontan problemas conyugales tienden a jugar e interactuar menos con sus bebés. Esto puede llegar a afectar su desarrollo".
Isabel Cristina Bettín Vallejo, sicóloga.

Problemas comunes en la relación de pareja

Según la sicóloga Isabel C. Bettín, estos son algunos:

Forma desigual en que los hombres y las mujeres afrontan las responsabilidades de la paternidad, la maternidad y el manejo del hogar. Se estima que el 15 por ciento de las parejas ya no viven juntas al cabo de dos años después del nacimiento del bebé.

Casi siempre hay un padre más estricto y el otro más permisivo en la crianza.

Monotonía en las rutinas durante los fines de semana, como, por ejemplo, el almuerzo del domingo siempre en casa de los abuelos paternos o maternos.

Dependencia materna o paterna, especialmente del hombre.

Mujeres que asumen buena parte de la carga económica, además de la crianza y las tareas del hogar.

Viajes frecuentes por razones laborales, que podrían dar espacio a la infidelidad de alguno de los cónyuges.

Falta de comunicación.

Alguno de los dos llega al matrimonio con hijos de una relación anterior.

Adicción al trabajo.

Violencia física, sicológica y verbal entre la pareja.

ANDREA LINARES G.
REDACTORA ABC DEL BEBÉ

Tomado de El Tiempo
 
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