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MISIONES

Valentina Olarte, nos cuenta su magnífica experiencia en Color Misionero.

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MISIONES

Bueno, yo quería compartir mi increíble experiencia en misiones. Yo me fui con Color misionero, que son niñas de 15 y 16 años,  llegue a eso gracias a Juanita Buelvas y Oralia.

Al comienzo tenía un poco de pereza y solo iba para poder completar las horas de servicio social, sin embrago, en este momento no me arrepiento de haber ido y creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida. Yo antes pensaba que  muy católica pero después de esto, estoy mucho más cerca a Dios y me di cuenta que para poder vivir con paz y amor, uno necesita tener a Dios presente en la vida.

Tuve la oportunidad de compartir con los niños de las veredas y me di cuenta de lo afortunada y bendecida que soy al tener con que comer todos los días, poder ir al colegio y tener una cama cómoda donde dormir. Conocí a un niño que se llamaba José, él no había podido almorzar y yo, a pesar de que tenía hambre, le di un paquete de galletas y pude ver la felicidad en sus ojos. Me di cuenta que muchas veces nosotros nos quejamos porque no nos gusta algo y lo despreciamos, cuando hay niños afuera que darían lo que fuera por un pedazo de pan y a pesar de todo siempre están felices.

Por las mañanas hacíamos visiteo, esto significa que íbamos de casa en casa haciendo una reflexión sobre el evangelio del día. Por la noche nos reuníamos otra vez todas y hacíamos actividades que nos hacían reflexionar mucho. La actividad que más me gusto, fue la del jueves Santo en la madrugada. Consistía en acompañar a Jesús durante su sufrimiento antes de ser entregado y no dejarlo solo, yo llegue antes de la hora que me fue asignada y pude hablar con Él, de verdad podía sentir que Él estaba ahí, sentado a mi lado escuchándome y me sentía acompañada, yo llore mucho pero no de tristeza (bueno, un poco porque sabía que Jesús estaba próximo a morir), pero lloraba era porque me sentí tan cerca de Él, ese ha sido creo que el mejor sentimiento que he tenido en toda mi vida y algo que realmente vale la pena sentir.

Tuve la oportunidad también de compartir historias con otras niñas, muchas de ellas habían tenido muchos problemas y por lo tanto se habían alejado de Dios, ellas decían que gracias a todas esas actividades, ya estaban mucho más cerca de Él.

La energía del grupo, era una energía muy bonita, corríamos, saltábamos, caminábamos, pero siempre cantando en alabanza al señor, y ver como todas las personas dejaban de hacer o que sea que estuvieran haciendo por voltear a vernos y aplaudirnos era increíble, se sentía como si en verdad nosotras les estuviéramos alegrándoles el día.

No tengo palabras suficientes para expresar todo lo que estoy sintiendo en este momento, me siento feliz de haber podido ayudar a todos aquellos que lo necesitaban, de cumplir con la palabra del Señor y también, porque me siento orgullosa de mi misma por haber logrado hacer todo eso y siento que crecí mucho como persona y alcance un gran nivel de madurez.  

No dudaría en volver y en decirles a las personas que es una experiencia inolvidable y muy gratificante.

Todo pasa por una razón, el Señor quería que yo fuera y me puso esta oportunidad en el camino. Él sabe cómo hace sus cosas.     

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MISIONES

February 12, 2021

Bueno, yo quería compartir mi increíble experiencia en misiones. Yo me fui con Color misionero, que son niñas de 15 y 16 años,  llegue a eso gracias a Juanita Buelvas y Oralia.

Al comienzo tenía un poco de pereza y solo iba para poder completar las horas de servicio social, sin embrago, en este momento no me arrepiento de haber ido y creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida. Yo antes pensaba que  muy católica pero después de esto, estoy mucho más cerca a Dios y me di cuenta que para poder vivir con paz y amor, uno necesita tener a Dios presente en la vida.

Tuve la oportunidad de compartir con los niños de las veredas y me di cuenta de lo afortunada y bendecida que soy al tener con que comer todos los días, poder ir al colegio y tener una cama cómoda donde dormir. Conocí a un niño que se llamaba José, él no había podido almorzar y yo, a pesar de que tenía hambre, le di un paquete de galletas y pude ver la felicidad en sus ojos. Me di cuenta que muchas veces nosotros nos quejamos porque no nos gusta algo y lo despreciamos, cuando hay niños afuera que darían lo que fuera por un pedazo de pan y a pesar de todo siempre están felices.

Por las mañanas hacíamos visiteo, esto significa que íbamos de casa en casa haciendo una reflexión sobre el evangelio del día. Por la noche nos reuníamos otra vez todas y hacíamos actividades que nos hacían reflexionar mucho. La actividad que más me gusto, fue la del jueves Santo en la madrugada. Consistía en acompañar a Jesús durante su sufrimiento antes de ser entregado y no dejarlo solo, yo llegue antes de la hora que me fue asignada y pude hablar con Él, de verdad podía sentir que Él estaba ahí, sentado a mi lado escuchándome y me sentía acompañada, yo llore mucho pero no de tristeza (bueno, un poco porque sabía que Jesús estaba próximo a morir), pero lloraba era porque me sentí tan cerca de Él, ese ha sido creo que el mejor sentimiento que he tenido en toda mi vida y algo que realmente vale la pena sentir.

Tuve la oportunidad también de compartir historias con otras niñas, muchas de ellas habían tenido muchos problemas y por lo tanto se habían alejado de Dios, ellas decían que gracias a todas esas actividades, ya estaban mucho más cerca de Él.

La energía del grupo, era una energía muy bonita, corríamos, saltábamos, caminábamos, pero siempre cantando en alabanza al señor, y ver como todas las personas dejaban de hacer o que sea que estuvieran haciendo por voltear a vernos y aplaudirnos era increíble, se sentía como si en verdad nosotras les estuviéramos alegrándoles el día.

No tengo palabras suficientes para expresar todo lo que estoy sintiendo en este momento, me siento feliz de haber podido ayudar a todos aquellos que lo necesitaban, de cumplir con la palabra del Señor y también, porque me siento orgullosa de mi misma por haber logrado hacer todo eso y siento que crecí mucho como persona y alcance un gran nivel de madurez.  

No dudaría en volver y en decirles a las personas que es una experiencia inolvidable y muy gratificante.

Todo pasa por una razón, el Señor quería que yo fuera y me puso esta oportunidad en el camino. Él sabe cómo hace sus cosas.     

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